Mi hijo Neo y yo, emprendiendo

Carta a mi hijo Neo sobre los Chiquiemprendedores

Hola pequeño Neo.

Llevo tiempo queriendo escribirte estas líneas, no se muy bien para qué, ni siquiera se si algún día las leerás o las entenderás, pero hoy he tenido, más que nunca, la necesidad de escribirte lo que siento en este preciso momento. Imagino que motivado por la entrevista que me han hecho esta mañana sobre Chiquiemprendedores.

Hace algo más de 4 años que viniste al mundo, y nunca olvidaré tu cara cuando naciste, tu olor, tu piel y esa marca inconfundible que tenías en la oreja y que con los meses desapareció. Y lo primero que pensé cuando te vi apoyado sobre el pecho de mamá fue: “¿y ahora qué tengo qué hacer con esta criatura para que sea feliz?”.

Tus primeros 3 años de vida los pasé más como espectador que como actor, asimilando mi nueva situación como padre. Cierto es que te cuidaba y te quería, por supuesto, pero mamá llevaba el peso emocional de tu educación y de tu vida. Yo estaba allí, en todo lo que se necesitase, pero siempre protegido por la iniciativa de tu madre que marcaba los pasos de tu bienestar. Y aunque siempre estábamos de acuerdo en todo, cierto es que me costaba entender mi papel en tu vida y la forma de asimilar esa situación.

Pero hace un año todo cambió. Al poco de que cumplieras los 3 añitos mamá y yo decidimos separarnos como pareja y seguir cada uno nuestro camino, siempre pensando en la forma más apropiada de hacerlo para que tú no sufrieras esa circunstancia y te afectase lo mínimo en tu desarrollo emocional y personal.

 Y enseguida me tuve que hacer cargo de las riendas de mi parte de tu vida y reaccionar a la nueva situación. Ahora ya no había red, ni guía, ni faro. Ahora estábamos tú y yo solos en nuestro 50% de tu tiempo y de tu vida. Ahora tenía que conseguir comprenderte y sentirte para poder ayudarte a ser la mejor versión de ti mismo.

 Y a partir de ese momento empecé a acercarme más a ti, comencé a entenderte, a conectarme a tus pasiones y a sentir tus sentimientos.

Comprendí que tú eras una vida independiente que tomabas como referencia mi propio ser, mi personalidad, mis acciones, mis reacciones. Y entendí la responsabilidad que aquella situación implicaba y que no podía permitirme fallarte.

Pero yo soy como soy, imperfecto, incompleto, impulsivo, rebelde, inquiero, reactivo, intrépido, cabezón, soñador, maniático, desordenado… un caso. Y tenía pánico de que fueses igual, porque te llevarías los mismos palos que me he llevado yo en la vida (y los que me  quedan por llevarme). Pero también he tenido grandes momentos en mi vida y he conseguido grandes cosas que me han hecho feliz.

Entonces comprendí que lo único que debía hacer era intentar ser mejor persona cada día, para que el espejo en el que te miras tuviese menos imperfecciones, o por lo menos reflejase una imagen sincera y apasionada que ayudase a que tú seas sincero y apasionado.

Y eso es lo realmente importante, que seas lo que quieras ser, que sientas como quieras sentir, que sepas lo que deseas, que emprendas lo que te motive, que vivas tu felicidad a tu manera, pero que siempre seas sincero y apasionado.

Lo demás serán situaciones que te pondrá la vida delante, oportunidades, riesgos, emociones, miedos, alegrías… Momentos intensos que irán puliendo tu personalidad y tu aprendizaje, tu ser, tu yo, tu forma de sentir y de empatizar con los sentimientos de los demás.

Y en el camino encontrarás todo tipo de retos, y querrás ser jefe (como muchas veces me dices), o profesor, o astronauta, o pintor, o simplemente soñador apasionado y emprendedor de actitud. Porque créeme que siempre podrás ser y conseguir lo que te propongas si lo intentas con verdadera pasión.

Y en el camino encontrarás todo tipo de personas, las que te ayudarán, las que no te soportarán (aunque no te conozcan de verdad), las que lo darán todo por ti, las que querrán hundirte y las que lucharán a tu lado. Y con el tiempo y la experiencia aprenderás a diferenciarlas y a elegir con quien quieres seguir caminando.

Y he aprendido que mi objetivo en la vida es acompañarte en el camino haciendo que camines tú y sepas hacerlo solo. Darte las herramientas para que sepas aprender a ser mejor, dejar que te equivoques para que aprendas a decidir lo que más te conviene, y darte mi amor incondicional para cuando necesites levantarte de cualquier fracaso.

Si potencias tu actitud emprendedora, en la vida en general, y aprendes a saber lo que te hace feliz y lo persigues con pasión, nunca te faltará nada y siempre serás lo que quieras ser, sea lo que sea. Si además eres honesto contigo mismo y con los demás y cuidas de quien te cuida, lo tendrás todo en la vida.

Yo haré todo lo que pueda por ayudarte en el camino, por una única razón, por que te quiero con locura.

18 comentarios en “Carta a mi hijo Neo sobre los Chiquiemprendedores”

  1. Me encanta que se les deje hacer y que como padres les acompañamos, no siempre de la mano. Que sientan … y experimenten! Un post muy chulo!

  2. A todos los que os ha gustado este post, os recomiendo que no os perdáis las claves que nos dieron Javier Echaleku y Javier Megías sobre cómo educar en el espíritu emprendedor en la entrevista que Chiquiemprendedores les hizo el Día de la Persona Emprendedora 2014.
    Son cinco vídeos de 2 minutos máximo con mensajes muy potentes y grandes ideas para copiar y aplicar en casa… Una muestra más de lo grandes que son estos dos fuera de serie…
    http://www.youtube.com/playlist?list=PLLLsjBQwwQEAOwObgpQgClK1VJ2pBFKly

  3. Hola Echaleku!
    Me alegro de tener noticias tuyas y saber que eres padre, fundador de Kuombo, vives en Valencia y sigues “emprendido”.
    Imagino que te han pasado un montón de cosas pero por tu “careto” (que está igual) y por la forma de escribirle a tu Neo y compartirlo, parece que estoy ante el mismo “loco entusiasta” de hace 10 años. Mola que no hayas perdido la chispa! Supongo que este año, solo ante el peligro con el nano, te habrás dado cuenta de que es más jodido ser un buen padre que triunfar en los e-negocios… así que ánimo y mucha suerte!
    Abrazos!

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