Por qué estudiar Marketing Digital y por dónde puedes empezar

Por qué estudiar Marketing Digital y por dónde puedes empezar

Israel Griol, responsable del Ecosistema Emprendedor STARTUPV, en la Universitat Politècnica de València (UPV), nos aporta su visión del papel de las universidades, en cuanto a la educación y formación en el marketing y las ventas.

Basado en el contenido adicional del libro https://www.LaGranBurbuja.com, a través de conversaciones que su autor mantiene con expertos en temáticas afines, en mayor o menor medida con el ecosistema del marketing online.

 – JAVIER ECHALEKU:  La experimentación que comentas, lógicamente no se puede dar únicamente en el ámbito académico, por lo que, ¿el alumno tiene que salir de un entorno digamos teórico y enfrentarse a casos prácticos o reales, con los que pueda empezar a entender algo?

– ISRAEL GRIOL: Quiero pensar que, en el entorno académico los alumnos también se nutren de experiencias reales, y así es como debería ser, pero es verdad que un enfoque meramente académico, con teorías o de mejoras en teorías ya existentes, igual no estaría dando respuesta a la gran velocidad de cambios que está teniendo el mundo del marketing porque, al fin y al cabo, cada vez hay más herramientas; cada vez hay más empresas; cada vez hay más demanda; más oferta y más de todo.

Esto nos lleva a plantearnos que la nueva manera de hacer las cosas, igual no es mejorar los modelos que ya existen, sino intentar entender, en base de experiencia si siguen funcionando o no, o si se tienen que crear de nuevo.

– J.E:  En el tema de los embudos, por ejemplo, tú sabes que cuando imparto clases en la universidad y luego comentamos un poco cómo “ha ido la jugada”, y finalmente me preguntáis qué tal ha ido la clase, muchos alumnos con los que se trabaja entienden el tema de los embudos; del marketing; de la publicidad; de las ventas como algo muy simple.

Es decir, se han quedado con que le han contado AIDA, y el embudo de Awareness, Interest, Consideration Purchase, también es algo que les han contado, pero parece que es lo mismo, y no terminan de entenderlo porque quizás no se ha profundizado demasiado en todo ese tipo de disciplina.

Fíjate que desde los años 1900, incluso anterior a 1890 ya había muchos estudios sobre todos estos intentos de plasmar gráficamente cómo funciona, digamos el marketing y la publicidad en las cabezas de los posibles compradores, sin embargo, ¿no te da la sensación de que todo lo que nos ha ido llegando, – a diferencia de otras carreras en las que vamos añadiendo complejidad -, aquí es como si hubiéramos intentado simplificarlo cada vez más, hasta el punto de que se ha “descafeinado” porque ante un problema complejo, al final en la formación, las soluciones con las que nos encontramos son tremendamente sencillas hasta el punto de que creo que nos confunden más que nos ayudan?

– I.G:  A la ciencia le gusta simplificar las cosas en general, porque lo que hacía Porter con las fuerzas en un mercado, la competencia y todo eso, también se intenta hacer con la fuerza en la gravedad, la fuerza nuclear débil… Que tienden a simplificar al máximo y a ver si con una única ecuación, o una fuerza única nos servirá para explicar todo lo que ocurre en la naturaleza.

La gran burbuja del siglo XXI

Es un poco como el electromagnetismo y las leyes de Maxwell, que se intenta hacer todo de la forma más simple y comprobar si toda cuadra en un modelo que dependa del mínimo número de variables posibles. Eso que creo que en la ciencia se hace, también tendemos a simplificar el tema del marketing.

Se contaba un chiste antes en la física que decía: “Supongamos que las vacas son esféricas”.

Todos sabemos que las vacas no son esféricas, pero vamos a hacerlo así para ver si con ese pequeño margen de error nos sirve, pero creo que lamentablemente con el marketing no sirve el decir vamos a suponer que la cosa es tan sencilla como esto.

Voy a ponerte un ejemplo. Recientemente tuve el honor de que, en un programa europeo me pidieran moderar dos charlas sobre marketing en inglés, y la primera charla la hizo un chico que habló del funnel de Dave McClure, de las Pirate metrics, y la siguiente charla que fue unos minutos más tarde, la lideró una chica de Kenia que habló del Purchase funnel.

Es decir, dos personas dando una charla sobre marketing, una explica un funnel y el otro explica otro funnel, y al final de la sesión, obviamente como yo había moderado y podía generar un poco de debate, dije bueno aquí hemos visto dos funnels diferentes, ¿cuál es el bueno? y ¿cuál es el que de verdad va a funcionar?, y la gente no supo contestar.

Habían presentado dos modelos que en teoría son válidos, y son buenos, pero que para nada son iguales, que tienen sus diferencias y que no tenían el mismo pensamiento humano el que abordó uno y el otro, e incluso tienen objetivos distintos cuando se aplican.

Nos encontramos con eso, y eran dos charlas de dos personas que no habían hablado y que intentaron simplificar en forma de dos funnels totalmente distintos.

Los dos ponentes tienen sus seguidores, los dos están en internet a un clic de distancia, pero ninguno solucionó el problema, y de hecho probablemente las personas que estuvieron en esa charla, que eran emprendedores y emprendedoras, no sé muy bien si sacarían conclusiones correctas después de ver esas dos charlas.

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