Me cansé de las frases de motivación, ha llegado la hora de pasar a la acción

Llevo toda la vida rodeado de frases de motivación para emprendedores del tipo “tu puedes”, “querer es poder”, etc, tanto las que leo como las que comparto. Muchas las he tomado como bandera de las cosas que hago, otras las uso para motivar a la gente que está a mi alrededor, pero he llegado a cuestionarme algo ¿hasta qué punto dichas frases pueden causar efecto si no van acompañadas de la ACCIÓN?

Así que he optado por dejar a un lado dichas frases y he decidido ponerlas en práctica. ¿Cómo? A través de un experimento real, tanto personal como profesional, con el que pretendo llevar al límite mis motivaciones, mis capacidades físicas, intelectuales y sobre todo las mentales, que es dónde realmente reside todo lo demás.

Y aunque todo reto requiere de un objetivo claro, en este caso, y por complicarlo un poco más, no voy a fijarme ningún objetivo concreto, si no el de superar día a día los objetivos del día anterior llegando hasta dónde sea capaz de llegar y compartiéndolo en mi blog.

Poniendo en contexto

Tanto en en el deporte como en la empresa, siempre he “deseado” llegar lo más lejos posible, pero ahora, visto en retrospectiva, no estoy satisfecho con el resultado. ¿Será que mi deseo era pobre? ¿Será que no me he exigido lo suficiente? ¿Será que me he conformado con lo que he conseguido? ¿Será que no he sabido luchar contra mis propios miedos?

En el terreno deportivo, recuerdo que cuando empecé a competir en boxeo a los 18 años, soñaba con ser, como mínimo, campeón de España. Y después campeón de Europa, y después llegar a las Olimpiadas. ¿Te ríes? ¿Por qué? ¿Acaso tu no lo hubieras deseado si practicases un deporte de competición? Está claro que ese objetivo no lo logré, aunque casi consigo el primero, me quedé a las puertas en cuartos de final del Campeonato de España en el 96 después de haber quedado medalla de plata en el campeonato de la Comunidad Valenciana y por tanto haberme clasificado en la selección Valenciana. Pero creo que cuanto más cerca estaba de mi objetivo, más miedo sentía de conseguirlo, o mejor dicho, de luchar por ello.

Ahora ya no tengo miedo, he vuelto a boxear y voy a hacer todo lo posible por llegar lo más lejos que pueda a pesar de todas mis limitaciones.

En el terreno profesional, cuando empecé a emprender con 18 años, uno de mis objetivos era jubilarme a los 35, forrado y con una empresa enorme que funcionase sola. ¿Te ríes? ¿Por qué? ¿Acaso tu no lo hubieras deseado si tuvieses una empresa? Está claro que ese objetivo no lo he logrado, y aunque actualmente dirijo Kuombo y cada vez mejoramos más, crecemos, hacemos proyectos de mayor calidad y estamos mejor posicionados en el mercado del comercio electrónico, ese sueño de hacer algo realmente grande, enorme, muchas veces se me ha visto frenado por mis propios miedos, o comodidad, o como lo quieras llamar.

Ahora ya no tengo miedo, voy a hacer todo lo posible por convertir a Kuombo en algo realmente enorme y a seguir creando un equipo de alto nivel.

El reto de la superación

En este experimento voy a centrarme en el terreno deportivo, ya que es dónde solo me expongo yo y dónde todo está 100% en mi mano. Además, los aprendizajes que obtenga de este experimento los voy a ir aplicando también en la empresa ya que son totalmente válidos en ambos casos.

Y el experimento es muy sencillo, volver a competir y no poner ninguna barrera al crecimiento, ni siquiera a la que pone la Federación de Boxeo de no poder competir pasados los 40 años (me quedan 7 meses para demostrarles que estoy más en forma que cuando tenía 20).

Y no va a ser fácil, o mejor dicho, no lo está siendo puesto que llevo ya 5 meses (desde diciembre de 2013) con este reto en marcha, pero cada día que logro un nuevo avance es un día de celebración y de mucha emoción.

En estos 5 meses me estoy enfrentado a muchos retos, pero sobre todo están siendo retos de superación, tanto física, como mental y emocional. Retos de cambios de hábitos, de compaginar actividades, de planificación personal, de cambios en la alimentación, en los horarios, en las prioridades, retos de superar limitaciones físicas, retos de superar limitaciones sociales.

Hasta hace 5 meses, mis lesiones en la rodilla, en las lumbares y en el codo, me hacían sentir más mayor de lo que realmente soy, incluso uno de los traumatólogos a los que fui me dijo que mejor me olvidase de hacer deporte ya que son lesiones crónicas de hace muchos años. Ahora estoy convirtiendo mi cuerpo en una maquinaria que lo aguanta todo, que vuelve a correr como hace 20 años y que vuelve a enfrentarse en el ring a gente de cualquier peso y experiencia. Casi ni me acuerdo de mis lesiones.

Hasta hace 5 meses, mi cabeza había abandonado toda posibilidad de volver a sentir esta adrenalina, incluso me sentía “abandonado” físicamente, débil, sin ilusión por el deporte. Ahora vuelvo a tener la energía de hace 20 años, la adrenalina corre por mis venas durante todo el día y la ilusión la llevo desde lo personal a lo profesional superando cualquier obstáculo que me sale en el camino.

Compartirlo para aumentar la motivación

Y pensarás, “vale, pero ¿para qué compartirlo con los demás?” Muy sencillo, para aumentar mi motivación, para sentir el calor de los que me apoyan y para enfrentarme a la frialdad de los que me critican. Pero también para demostrar a los que dicen que “no se puede”, que todo se puede conseguir si se lucha por ello, pero no con frases motivadoras si no con acción.

Estamos en un mundo social, en el que las conexiones con los entornos personales y profesionales han pasado a un nuevo nivel inevitablemente avanzado. Ahora todo es de todos, las redes sociales nos dominan, nos atraen, nos acompañan, nos conectan.

Desde que empecé hace 5 meses a comentar en Facebook que quería volver a boxear, me he encontrado con reacciones de todo tipo, pero a medida que he ido compartiendo los avances, esas reacciones se han ido convirtiendo más en un “vamos, que tu puedes” que en esas tipo “¿pero dónde vas chaval?”.

Así que he creado una serie en el blog que se llama “Reiniciando Boxeo” para ir compartiendo los avances según se produzcan, y con la ayuda de mi amigo y fotógrafo Vicente Nadal, que se ha ofrecido a ser el reportero gráfico de esta aventura, podré plasmar en imágenes y vídeos de primera mano todo lo que ocurra.

Luchar contra el villano

Pero toda historia no sería completa si no existiese un villano, alguien contra el que hay que luchar, alguien que intentará destruir lo que quiero conseguir, alguien que pondrá todos los obstáculos posibles para evitar que llegue a mi objetivo.

Y ese villano no es el mercado, no es mi rival, no es mi competencia, no es mi contrincante. Ni siquiera es la gente que me pueda criticar, ni aquellos que no crean en mi ni me motiven.

Ese villano, el peor y más cruel de todos, he descubierto que soy yo mismo. La otra cara de la moneda, ese lado oscuro que dice “no podrás”. Ese que cuando me intento levantar a correr me dice que no lo haga que se está mejor en la cama. Ese que cuando tengo que ir al gimnasio cada noche me dice que no lo haga que estoy cansado. Ese que cuando tengo que ser disciplinado con la dieta me dice que no coma si no tengo hambre.

Y es el mismo villano que cuando estoy en la empresa me intenta llevar al área de confort para que no salga de ella. El mismo que cuando hay que innovar o ponerse nuevos retos me dice que no lo haga porque será un fracaso. El mismo con el que todos nosotros luchamos cada cada vez que intentamos mejorar.

Ese villano no va a poder conmigo ni con mis objetivos, ni en el deporte ni en la empresa. Y aunque ese villano será más fuerte cuanto más fuerte sea yo, la forma de controlarlo es conociéndolo y siendo más disciplinado que él, estando más preparado y creyendo más en mi mismo.

Empieza la guerra y empieza la acción ¿ganará el villano o podré con él?

Hagan sus apuestas.

11 comentarios en “Me cansé de las frases de motivación, ha llegado la hora de pasar a la acción”

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