La derrota está en la actitud

Hoy ha sido un gran día en mis entrenamientos de boxeo, 21 asaltos de 3 minutos, incluidos tres asaltos de guantes en el ring. Uno de los mejores entrenamientos desde que empecé mi reto #ReiniciandoBoxeo en diciembre después de haber ido pasando por todo tipo de situaciones, sentimientos, altibajos, lesiones y cambios de gimnasio, de entrenador, de rutinas de entrenamiento y de dietas.

Además, todo esto me está ayudando a afrontar una serie de cambios en la empresa que nos están dando unos nuevos caminos, con mejoras en servicios, en procesos, en equipo y en clientes. Nuevos retos, nuevos objetivos, nuevas experiencias. Al fin y al cabo mi vida personal y deportiva van 100% ligadas a mi vida profesional.

Pero también hoy he entendido una frase que siempre he escuchado pero que ahora ha cobrado un nuevo significado al variar un poco el enfoque. Mi entrenador, el bueno de Jose Parra, cuando a mitad de entrenamiento yo estaba bastante molido y no hacía más que mostrarlo con mis gestos y mi cara, me ha dicho: “Javi, nunca muestres que estás cansado, aunque no puedas más, ni a tu contrincante, ni a los árbitros, ni a ti mismo, la derrota está en la actitud”.

Y en ese momento me ha llegado la iluminación y he recordado todas esas veces que he escuchado que la “victoria” está en la actitud. Pero creo que no es el enfoque correcto y lo voy a desarrollar ahora para que me podáis dar vuestra opinión.

La victoria es la consecuencia de no haber sido derrotado.

Parece una obviedad, ¿verdad? Pero pensad la frase. No se puede luchar por la victoria, porque es una meta irreal, es un objetivo que no vas a saborear hasta que lo consigas, no es motivante, incluso en ocasiones puede resultar frustrante si quiera pensar en él.

Solo se llega a la victoria si no se es derrotado, y es ahí donde está la clave.

La derrota es un riesgo constante.

Para llegar a la victoria hay que ser capaz de superar todos los obstáculos que salgan por el camino. En el caso del deporte de competición serán: la pereza, el cansancio físico, la pérdida de fondo, el agotamiento mental, la falta de constancia, el miedo, la falta de disciplina, la desmotivación… En el caso de la empresa serán: la pérdida de clientes, el abandono de trabajadores, la pérdida de foco, también la desmotivación, también el miedo, la falta de tesorería, e innumerables retos y problemas que afrontar día a día.

Es en estos momentos en los que hay que dar el todo por el todo. Es en estas situaciones en las que la actitud va a ser decisiva para afrontar lo que venga o hundirte con el barco. Es aquí dónde hay que demostrarse a uno mismo que la derrota no es una opción y, duela lo que duela, no vas a darte por vencido.

La estrategia no vale de nada sin la operativa, y ésta es la que duele.

Podemos plantear cualquier estrategia, ya sea en la empresa, en el deporte o en la vida diaria. Podemos fijarnos cualquier objetivo y diseñar el camino para llegar a él, pero es a la hora de enfrentarnos a los imprevistos cuando realmente vamos a demostrar si estamos a la altura o no. Los objetivos son sueños, la estrategia es teoría, y solo en la operativa es dónde realmente vamos a tener que decidir entre sufrir o abandonar.

La actitud se transpira hacia fuera y hacia dentro.

Si muestras debilidad solo consigues una cosa, que te vean débil. Parece una tontería, pero aquí empieza parte del secreto. Si te muestras débil (cansado, malhumorado, quejica, flojo, dudoso, estresado, inquieto, nervioso, temeroso…), todos te verán así. No esperes compasión por ello, todo lo contrario, son puntos débiles a los que atacarán los que estén a tu alrededor, ya sean enemigos o amigos, con malas intenciones o simplemente alejamiento por pérdida de confianza.

Pero hay algo peor que transpirar hacia fuera esa negatividad, y es transpirarla hacia dentro. Es ahí cuando empiezas a caer, a creerte tu propia debilidad, a ver el objetivo de victoria como algo inalcanzable, imposible, lejano, desmotivador. Cuando la negatividad entra en ti empieza el proceso contrario al que buscabas, te convences de que no puedes, piensas que no llegarás a la competición, que no serás capaz de remontar con la empresa, o que tu vida personal se va al garete.

La derrota está en la actitud.

Llegados a este punto, puedo asegurar que la derrota está presente en todo momento en el camino hacia la victoria y solo con la actitud hacia la derrota conseguiremos salvar todos y cada uno de los problemas hasta llegar a nuestro objetivo.

Y esa actitud tiene la clave en lo que transmitimos hacia fuera y por supuesto hacia dentro. Hacia fuera conseguiremos no desvelar nuestras debilidades, y por tanto no ser vulnerables. Hacia dentro conseguiremos autoconvencernos de que podemos con eso y con más.

La clave está en la palabra y en el pensamiento que transmite órdenes a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo. “PUEDO SEGUIR”, frente a “NO PUEDO MÁS” es vital para activar todos los mecanismos internos y externos que nos ayuden a superar los obstáculos.

El objetivo no es llegar a la victoria, si no conseguir no ser derrotado.

Por tanto, y haciendo una declaración de intenciones, tomaré mi actitud de hoy como base para todo lo que haga a partir de ahora. Concentrarme en no ser derrotado, no mostrar debilidad por ningún poro de mi piel, autoconvencerme de que TODO se puede superar y por tanto todo se puede conseguir.

Salvar todos los obstáculos, evitar todas las excusas que nuestra mente nos quiera poner para engañarnos y acomodarnos, sacar todo el corazón y toda la pasión, y sobre todo rodearse de gente positiva de la que beber, y apartar a toda la negativa que te pueda llevar al lado oscuro, será el camino para llegar a la victoria.

Eso si, será duro, muy duro, pero nadie dijo que la victoria fuera algo fácil de conseguir.

No se si ganaré, pero desde luego no seré derrotado.

8 comentarios en “La derrota está en la actitud”

  1. ¡¡Que buen post Javi!!
    De primeras tengo que decir que me ha sorprendido bastante leer que “la derrota está en la actitud”. Es un juego de palabras un tanto extraño, pero si te paras a pensar, no es tan difícil llegar a entender por dónde van los tiros. Yo soy de la opinión de que una actitud positiva es casi igual de equivalente o más a la fe (ya sabes lo que dicen además, que la fe mueve montañas), y que si la aplicamos en nuestro día a día, si bien no conseguimos nuestros propósitos, seguro que esto nos ayudará para acercarnos notablemente a ellos. Para mí, hay 5 requisitos fundamentales para no caer en la derrota, que son: Creértelo, un buen discurso (tanto interno como externo), una buena compañía, trabajar y disfrutar.
    Justamente hablo de ello en el post que acabo de publicar en mi blog, así que si te animas y te ves con ganas, ahí te espero (http://bit.ly/1mJPzcA).
    ¡Un saludo compañero!

  2. Pingback: #RRHH #Empresas #Pymes La derrota está e...

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